lunes, 30 de marzo de 2015

Homo homini lupus: La Cúpula, de Stephen King

Título: La Cúpula.
Autor: Stephen King.
Año: 2009.

Editorial: PLAZA & JANÉS (30€, 1136 págs.) y DEBOLS!LLO (10,95€, 1128 págs).



Reseñar esta novela supone todo un reto para mí a pesar de la cantidad de veces que he expresado oralmente lo mucho que me encanta. Me he puesto a escribir y reescribir y me cuesta encontrar las palabras acertadas, pues son tantas las sensaciones que me ha despertado la lectura de esta novela del señor King que no sabría cómo estructúralas ni expresarlas bajo esta forma. Lo sé, menuda paradoja, pero lo voy a intentar, puesto que la novela en cuestión lo merece. Ahí vamos.

¿Qué haríais si, de repente, el pueblo o la ciudad en la que vivís se encontrasen aislados de la noche a la mañana? Los recursos se agotan. La comida se acaba. El clima se estanca y se pudre. El miedo crece y la violencia con él. Las leyes del resto del mundo ya no son aplicables a vuestro hábitat, pues ya no pertenecéis a él. Alguien debe poner la situación bajo control, pero… ¿será ese el indicado?
Portada de la edición original y de PLAZA & JANÉS.

Con esta premisa me pongo a introduciros en el increíble, fascinante, maravilloso e impresionante mundo que Stephen King recrea en esta descomunal −no solo por el tamaño− y magistral novela antipolítica. Sí, habéis leído bien, antipolítica. Y también con cierta crítica al fanatismo religioso. A priori no es esto lo que uno espera, ¿me equivoco? A fin de cuentas la premisa de que una gigantesca cúpula caiga del cielo y aísle a un pueblo parece el argumento de una novela de ciencia ficción. Bueno, podríamos decir que la novela tiene es toque, pero eso, irónicamente, es lo de menos. Precederé a explicarme.

Nos encontramos en la agradable y pintoresca localidad de Chester's Mills, un pueblo del estado de Maine, donde transcurre la obra literaria de King casi en su totalidad. El pueblo, vecino de Castle Rock −los más avezados en el autor lo reconocerán enseguida− experimenta, de pronto y sin esperarlo, un fenómeno paranormal que conmocionará al planeta entero: una gigantesca cúpula de un cristal increíblemente resistente cae del cielo y cubre a todo Chester’s Mills de arriba a abajo sin dejar nada fuera. En el momento de su caída muchas personas morirán y otras sufrirán unas terribles amputaciones que serán descritas con todo detalle. Una avioneta que sobrevolaba el pueblo se estrellará contra la cúpula y el terror comenzará a apoderarse del lugar. Aquí comienza nuestra historia.


En La cúpula Stephen King nos muestra su agridulce desconfianza hacía los políticos, pues la historia de la novela recae, en un 80% de sus páginas, en una dictadura. Con la caída de esa gigantesca campana de cristal, todo Chester’s Mills ha quedado aislado del resto del planeta y los habitantes se muestran entre estupefactos y atemorizados ante tal acontecimiento. Las fuerzas de seguridad del ejército tratan de destruir la barrera mediante artefactos explosivos de alta potencia, acido y un sinfín de métodos altamente peligrosos que acaban destruyendo todo el medioambiente que rodea el pequeño pueblo de Maine. Esto es visto por Big Jim Rennie, el segundo concejal del ayuntamiento, como una gran oportunidad para alzarse como el héroe local, asumiendo el mando de Chester’s Mills empleando como marioneta a Andy Sanders, el primer concejal a quien tiene dominado, mientras mantiene a raya a Andrea Grinnell, la tercera concejala, adicta a los tranquilizantes y los calmantes que el propio Big Jim le administra con tal de mantenerla controlada para que no le estorbe. No obstante, hay dos cosas con las que nuestro dictador no cuenta: una es que su archienemigo, Dale Barbara alías «Barbie» para los amigos −sí, como la muñeca− no ha logrado marcharse del pueblo, pues la cúpula se lo ha impedido en el último momento. La otra es que él desconoce el pasado militar de Barbie y que, por consiguiente, tanto el presidente de los Estados Unidos como el general Cox, supervisor de toda la situación de este fenómeno paranormal, lo designan como líder mayor del pueblo hasta que la situación quede bajo control. Esto, evidentemente, no agrada ni a Big Jim ni a su hijo, Junior, quienes odian a Barbie con fervor. La enemistad de ambos se pondrá a prueba cuando padre e hijo trataran de aniquilar a Barbie, pero hay otra cosa con la que no contaran: su abuso de autoridad chocará con varios ciudadanos que se unirán a Barbie, creando el grupo de rebeldes.

Stephen King.
Stephen King detesta a los políticos, no confía en ellos y la verdad es que motivos no le sobran, teniendo en cuenta cómo está la cosa en la actualidad. Por ello mismo, en esta novela recrea la figura del político corrupto, ansioso de poder y capaz de hacer cualquier cosa para mantenerlo. Aquí es donde se encuentra, en mi opinión, el mayor encanto de la novela. Con el aislamiento, los recursos energéticos empiezan a escasear. Apenas queda propano. La electricidad y el agua adquieren mayor valor que el oro. La comida tiene un límite, igual que las medicinas y los servicios sanitarios. El aire apenas corre y el clima se estanca, otorgando al lugar cierto olor a podredumbre que se irá acrecentando con el paso de los días y, con ello, el miedo crece y la violencia se desparrama en todo su esplendor. Y aquí es donde entra Big Jim.

El concejal Reenie empezará a hacer de las suyas muy pronto. Muchos de los miembros del cuerpo policial y de otros sectores vitales de la población empiezan a ser sustituidos por aquellos en quienes él confía −o mejor dicho, manipula− y por los amigos de su hijo. Pronto, todo Chester’s Mills estará bajo su control. Solo Barbie y los suyos se oponen a sus planes y, por tanto, los rebeldes tienen que ser eliminados.

La dictadura que Big Jim instaura dentro de Chester’s Mills no tiene precio, y es que ocurre de todo. Desde la prohibición de la venta de alimentos que crea altercados hasta ejecuciones, asesinatos, violaciones, palizas, filias sexuales espeluznantes, saqueos, lavados de cerebro, chantajes, corrupción, prohibición de la libertad de expresión de la prensa local y un verdadero baño de sangre. Lo tiene todo, no le falta de nada. Stephen King es famoso por ser el rey del terror y por sus escenas realmente macabras, algo que aquí se refleja a pesar de que la novela no sea de terror, sino una distopía revestida de ciencia ficción para atraer a los lectores que no se esperan encontrarse ante semejante panorama, y es que todo está descrito con el más mínimo detalle: las amputaciones, las violaciones, las palizas… todo está contado al milímetro, logrando, con ello, la sensación de que lo ocurrido en el interior de las páginas te está afectando a ti. Realmente APLAUDO el excelente trabajo que King ha recreado en La Cúpula, pues es totalmente digno de admiración.

Mapa de Chester's Mills.
La novela se divide en varios libros, cada uno estructurado en capítulos, algunos más largos y otros más cortos, normalmente vistos siempre desde el punto de vista de uno de los cientos de personajes. Sí, habéis leído bien, cientos. En La Cúpula encontramos un gigantesco abanico de personajes de lo más variopinto y el trabajo de King para desarrollarlo es excelente. Es muy cierto que al principio cuesta hacerse eco de todos, pero no hay que olvidar que la novela tiene un total de 1128 páginas, así que espacio de sobra para mostrarlos con calma hay. Además, antes del inicio de la narración King nos ofrece un mapa de Chester’s Mills para que podamos seguir a ojo los pasos de los personajes y una dramatis personae en la que figuran todos ellos, aunque no todos importan. Por ejemplo, en el transcurso de las 60 primeras páginas desfilarán por ellas junto a Barbie algunos que solo están ahí para mostrar los efectos de la caída de la cúpula, nada más. Luego no volveremos a verlos. Algunos van entrado más pronto −Big Jim, Junior, Angie, Sanders o el sheriff Perkins− u otros más tarde −mi querida Julia, que no aparece hasta la página 200, pero luego es de las que más chupa cámara, algo que me alegra−. Esta lista de personajes la podemos dividir en tres bloques: los pertenecientes al bando del dictador, los rebeldes y los que no se encuentran inmersos en la lucha, como Sammy Bushey, quien tiene su papel importante y quien logra hacer algo muy bueno por los rebeldes. De entre todo el elenco yo destaco a mi Julia Shumway, mi personaje favorito de todo el libro. Es una mujer de unos cuarenta y cinco años aproximadamente, pero posee cierta sexualidad muy atrayente. Es la directora del periódico local, el Democrat −la ironía de llamar así al diario teniendo en cuenta el contexto de la novela es brillante. Muy buena, señor King− que siempre ha destapado todos los trapos sucios de Big Jim y le ha plantado cara. Julia será una de las mayores aliadas de Barbie, el presunto protagonista, pues su presencia es la que lo origina todo, pero encuentro su personaje −el de Barbie− bastante menos carismático que otros. Además de Julia, también contará con el apoyo de Rusty Everett, ayudante de medicina del hospital y, en breves, el médico del pueblo. Ambos serán los mayores aliados de Barbie desde un principio y quienes más lo apoyaran junto a la tierna y dulce Rose, la dueña del Sweetbriar Rose, la cafetería-restaurante donde trabajaba Barbie. A ellos se unirán la genial Piper Libby, reverenda del pueblo con un carácter muy fuerte y con cierto ateismo implícito que contrasta con su oficio; Joe, un adolescente de 13 años muy inteligente que será otro gran apoyo y que involucrará a sus amigos Norrie y Drake y por consecuente sus familias, destacando al abuelo de Norrie, también fantástico. La mujer del sheriff, Brenda, el matrimonio Burpee, las agentes Jackie Wettington y Linda Everett −la mujer de Rusty− el forastero Thurston Marshall, la bibliotecaria Lissa Jamieson, el borrachuzo del pueblo Sam Verdreaux, la concejala Grinnell, entre otros, conformarán la activa lucha contra la dictadura de Big Jim, a quien no lo interesa para nada que la cúpula desaparezca, pues es consciente de que, si dicho suceso ocurriese, el ejército del exterior lo ejecutaría. O ellos o los propios rebeldes.

Por otro lado están el dictador y sus esbirros. No exagero cuando digo que tanto Big Jim como su hijo Junior son los personajes literarios que MÁS HE ODIADO −y sigo haciéndolo− en esta vida. En serio, lo suyo es increíble. Son los seres más crueles, despiadados y abominables que he visto jamás. Las acciones que ambos llegan a acometer para mantener su posición son… indescriptibles. Jamás me había puesto de tan de mal humor leyendo una novela, y mira que ha habido ocasiones, pero como en esta, jamás. Y sus secuaces son de lo peorcito también. Menuda bilis me despertaron los desgraciados −no tienen otro nombre−, y con la escena… oh, la escena. Recordaré esa escena para siempre. De lo más impactante que he visto, ya tirando para el final. Increíble.

He acabado extendiéndome mucho, pero voy a ir acabando ya. Recomiendo la lectura de La Cúpula a todo el mundo, salvo a aquellos que temen −desconozco el motivo− los libros tan extensos o a los que padezcan de «sensiblitis». En serio, si hay ciertas cosas que no toleráis os advierto desde un principio que lo macabro, lo gore y lo violento de este libro es REALMENTE ELEVADO. Hay escenas capaces de despertar el vomito, pero es que vale tanto la pena. Es genial. Lo único «negativo» que se le puede achacar a la novela, bajo mi punto de vista, es el misterio tras la cúpula −no haré spoilers, tranquilos−. A lo largo de la novela eres consciente de que la enorme campana de cristal está ahí, pues todo lo que sucede es por su culpa, pero en un momento dado esta queda relegada a un segundo plano y lo que importa es lo que está teniendo lugar en el interior del pueblo. En ocasiones hay sucesos que van ligados a ella, como los mensajes premonitorios de los niños dentro de los ataques epilépticos, la radiactividad o incluso el propio generador de esta, pero lo que la provoca dejó descontentos a muchos lectores. A mí en lo personal lo que se esconde tras ella y lo que acaba ocurriendo al final me gustó, entendí el mensaje de King de una forma especial y si bien es cierto que se nota quizá cierto apresuramiento en él −después de cientos y cientos de páginas donde la política la sustituye− a muchos puede no gustar. A mí no me pasó, por suerte. Lo otro es  que quizá los personajes pequen de maniqueos, pero, bajo mi punto de vista, es lo que tiene una dictadura, y sino pensad en las que conozcáis en la historia y veréis cómo, según vuestra ideología, unos eran «muy buenos» y otros «muy malos», existiendo, obviamente, términos medios en según que casos. Yo tampoco lo considero un problema, pero quizá a alguno le moleste.


Para acabar, mencionar la existencia de una serie ¿basada? ¿Inspirada? ¿Tomadura de pelo? que «recrea» la novela. Pues que no os engañen. ES MENTIRA. La serie no se parece EN NADA, pero es que en NADA. Muchos de los personajes no salen y cambian totalmente la trama, dándole a la serie precisamente el toque de ciencia ficción que le falta al libro, obviando la parte política, pues el Big Jim de la serie parece hasta bueno al lado del visto en el libro, y Junior en la serie es un maldito moñas que roza lo sentimental, dejando de lado esa perturbadora esencia que lo definía. Las personalidades están todas cambiadas y las tramas son inventadas en su mayoría. Nada que ver. Nada. La abandoné en el 2x01 y de mal humor tras el visionado de este capítulo. En serio, menuda tomadura de pelo. Es la PEOR adaptación que he visto jamás de una novela. De verdad, nunca he visto nada peor, es que hasta la película de Cazadores de sombras, con lo mala que fue y lo poco que se parecía al libro, es buena en comparación. 

Barbie, Angie, Big Jim y
Julia según la serie.

6 comentarios:

  1. Gracias por la reseña! Realmente dan muchas ganas y a la vez miedo de leerla! A ver si me atrevo... :)

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    1. Espero que si lo haces me lo cuentes pronto. Vale muchísimo la pena.

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  2. Gracias por la aclaración de "la serie". Solo vi un par de capítulos y ya descarté el libro (sé que no debería hacerse así...). Así que, influenciada por tu reseña, he añadido el libro en la lista para leer.
    Un abrazo!

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    1. No te arrepentirás, Gloria, Fue una absoluta delicia.

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  3. Tengo pendiente empezar con Stephen King y este libro me llama la atención, pero creo que es demasiado largo para empezar jaja aunque casi todos sus libros son parecidos en cuanto al tamaño. Ya veré lo que hago. Un saludo!

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    1. Entiendo que la primera vez que te acercas a un autor da miedo empezar con algo muy extenso, Dani, pero para serte sincero, esta fue la primera lectura que hice de King y, como puedes ver, fue todo un placer. Si bien muchas de sus novelas más emblemáticas son extensas, puedes empezar por unas cortas como Carrie o La larga marcha, las dos primeras novelas que escribió, y luego puedes contrastar como ha crecido su estilo desde entonces. El misterio de Salem’s Lot, que tiene 528 páginas, puede ser un buen inicio también, y es de las más queridas por los lectores. Anímate, vale mucho la pena :D

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