sábado, 8 de agosto de 2015

La familia que uno escoge: "The Raven Boys: la profecía del cuervo", de Maggie Stiefvater.

     




    Título: The Raven Boys: La profecía del cuervo.
Autora: Maggie Stiefvater.
Año: 2013 (2012 el original).
Editorial: SM.
Páginas: 424.


The Raven Boys supuso todo un descubrimiento para mí. La novela salió hace un par de años, por octubre de 2013, en las fechas exactas de mi cumpleaños. Quizá un mes antes de su publicación conocí su existencia gracias a un catálogo que informaba sobre las novedades editoriales y, cuando vi esta, no sé por qué, algo hizo click dentro de mí. Había algo en este libro que me atrajo hacía él por lo que, obviamente, lo compré a la que puede. ¿Resultado? Me enamoré por completo. Amo con locura esta novela que ya he releído tres veces y amo a su autora, Maggie. El día en el que acudí a la firma de libros que organizó la editorial SM, poco después de que terminase mi primera lectura, fue uno de los más felices de mi vida. Me marché de la Casa del Libro con mi ejemplar firmado con una bonita dedicatoria, con una foto con Maggie y con una amplia sonrisa tras haber escuchado una conferencia que ella nos hizo. Fue genial, espectacular. Sencillamente, no tengo palabras.
Maggie.

The Raven Boys es una novela muy especial que para mí tiene un amplio significado. La historia, al principio, puede echar para atrás a más de uno, pues la premisa no es muy alentadora: una chica que está destinada a matar a su amor verdadero si le besa, pero nada de eso. El romance es un elemento bastante secundario que apenas tiene protagonismo (por ahora), la autora no se dedica a ofrecernos cursiladas estereotipadas, nada de eso. La originalidad de este primer volumen de la saga es abrumadora.

Fanart de Azeher (Deviantart).
La historia se inicia con Blue Sargent, una muchacha residente de un pueblo muy peculiar llamado Henrietta, en Virginia, y que desciende de una familia de videntes con poderes especiales aunque, muy a su pesar, ella no posee ninguna habilidad parasicológica como el resto de mujeres de la casa (pues sí, en su hogar solo habitan mujeres). La única capacidad especial que posee es la de amplificar las de los demás. Por eso, suele acompañar siempre a sus familiares o amigas de su madre al cementerio apartado en la Noche de San Marcos, noche en la que los difuntos se aparecen y los espíritus de los que están próximos a fallecer en poco más de un año, también. Pero en esa velada Blue experimenta algo insólito: es capaz de ver a un espíritu, cuando nunca lo había logrado. La ilusión que ve pertenece a Richard Dick Gansey III, Gansey para los amigos, un muchacho extremadamente rico y amable que acude a la Academia Aglionby, institución elitista que acoge a los futuros dirigentes del país y cuyo emblema es el cuervo. Blue, atormentada por la idea de que alguien de su misma edad tenga que morir en breves verá cómo, de forma inintencionada, sus caminos se cruzaran y de mala manera, pues, al inicio, parece que ella no le tolera demasiado bien. Poco a poco, Blue se integrará en el grupo de Gansey, formado por Ronan Lynch, amigo de la infancia de este y que se nos presenta como un rebelde sin causa que parece no importarle nada pero que esconde un corazón afable; Noah, un chico silencioso y poco interactivo y, por último, Adam Parrish, mi favorito por excelencia. Adam es el único de los tres que no tiene dinero, al contrario, es increíblemente pobre, pero obtuvo una beca para estudiar en Aglionby y trabaja en varios sitios para poder obtener dinero con el que financiarse todos los estudios y para, además, poder abandonar su hogar paterno, un sito horrible que lo está torturando de forma inimaginable. Todos juntos emprenderán la búsqueda e investigación del rey cuervo Glendower, que tiene a Gansey obsesionado. Según la leyenda, quien logré hallar al rey durmiente (pues está, cual princesa Aurora, oculto en algún lugar y sumido en un sueño aparentemente inmortal) conseguirá obtener su favor y podrá solicitarle cualquier cosa. Cualquier deseo, y este lo concederá. Sea el que sea.

Maggie nos presenta una historia repleta de elementos esotéricos, místicos y de toques folclóricos galeses. La magia, el poder de las cartas, los elementos simbólicos como el cuervo, las líneas ley, unas conexiones invisibles que unen distintos lugares del planeta dotados de cierta esencia sobrenatural, que, si logran despertarlas y hallarlas, les conducirán hasta su más codiciada ambición pues, todos tienen algo que pedirle a Glendower. Todos.

El ambiente de Maggie es bastante original y trabajado, la autora se ha informado mucho sobre el mundo del esoterismo y de otros aspectos que en la novela están reflejados de una manera muy cuidada. No obstante, a pesar de lo interesante que resulta el misterio planteado, lo más importante de esta historia no son las leyendas, la magia o el mundo de los muertos, no señor. Lo más importante aquí es la amistad y la idea de la familia que uno escoge.

Fanart extraído del Tumblr de youngadult.
Los cinco protagonistas están muy bien perfilados, cada uno tiene una personalidad que lo define y un pasado detrás que sirve para entender por qué son como son en la actualidad. Sus lazos están muy bien establecidos, sus diálogos, sus gestos, todo transmite ese afecto conmovedor que, a pesar de los conflictos, se respira en el ambiente. Gansey se preocupa por todos y trata de hacer lo mejor para ellos aunque a veces no tenga en cuenta los sentimientos de los demás ante sus reacciones o intentos de ayuda (véanse los casos de Adam y Blue). Su amistad con Adam por una parte y la de Ronan por otra, me encantan, son absolutamente preciosas. Los quiere como a sus propios hermanos, para él ellos dos y Noah son su familia, núcleo que, con la llegada de Blue, se acrecentará. Blue pondrá su vida patas arriba, pues existirán ciertas tensiones amorosas entorno a su persona, pero ella se integrará maravillosamente con todos ellos menos con Ronan, a quien no le importa demasiado su presencia. La relación de Adam y Blue me parece hermosa y adorable, me sacaron más de una sonrisa. Adam es el personaje al que más cariño le tengo y aunque a algunas personas les disguste ciertos aspectos de su personalidad (en especial en los libres venideros) a mí me parece un personaje entrañable, sobre todo por que me identifico con él en muchos aspectos (obviando, claro, el suceso tan desagradable que experimenta y que los que lo habéis leído ya conoceréis). Para mí es el mejor de todos y hay que tratar de entenderlo, pues su vida no ha sido nada sencilla.

El resto del elenco también es destacable a pesar de su rol más secundario: el hogar de Blue es sumamente divertido. Maura, su madre, vive junto a Cala, Persephone y Orla, cada una con sus habilidades especiales y con caracteres dispares que te sacan más de una sonrisa. Sus momentos son muy disfrutables.


En definitiva, recomiendo la lectura de The Raven Boys a todo el mundo, pues transmite un valor y un ideal precioso que nos demuestra que la sangre no siempre lo es todo y que, cuando encontramos a personas maravillosas que realmente queremos a nuestro lado, debemos luchar por ellas sin importar lo que pase. Esa es la lección que se refleja en las páginas del primer tomo, que se dedica exclusivamente a presentar a sus personajes y a mostrar sus lazos y a fortificarlos para proseguir con todos sus misterios en los volúmenes posteriores. En breves, colgaré la reseña de la segunda parte, Los saqueadores de sueños que es igual de maravilloso y precioso que este volumen y, en septiembre, cuando salga el tercero, que llevo esperándolo desde hace ya un año y dos meses (y con una portada bellísima), lo devoraré enseguida y, a la que pueda, os contaré qué me ha parecido, pero estoy seguro de que me encantará como los otros dos. La saga de The Raven Boys ha significado y sigue significando mucho para mí. Está, sin duda, entre mis libros favoritos. 

Mi firma :D

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