viernes, 20 de noviembre de 2015

Decadencia y desengaño: "Lobas de mar" de Zoé Valdés.




Título: Lobas de mar.
Autora: Zoé Valdés.
Año: 2003.
Editorial: Planeta.
Páginas: 242.

La popularidad de los premios Planeta y Fernando Lara es innegable. Los sectores literarios y culturales en general los conocen y permanecen al tanto de sus celebraciones y de sus posteriores fallos. Antaño, estos premios llegaron a ganarlos grandes autores como Ana María Matute, Terenci Moix, Luis Racionero, Juan Marsé, Vargas Llosa o Bryce Echenique, entre otros. Fueron buenos años para ambos pero, con posterioridad, algo ocurrió y, desde entonces, todo se vino abajo. A lo largo de los últimos años han ido ganando autores con obras de poca calidad literaria, quedándose otros como finalistas que sí merecían ganar. Juan Marsé ya destapó parte de la «mierda» que los envuelve, alegando que el ganador está pactado de antemano y que se premia a autores que o bien poseen una trayectoria de ventas considerable o bien a otros que la editorial estime que podrían funcionar dentro del mercado. Ese es el caso de la autora que me trae hoy aquí, Zoé Valdés.

Zoé Valdés.

Valdés, de nacionalidad cubana, izquierdista declarada, con la mitad de la carrera de filología cursada y con una estrecha colaboración con revistas cinematográficas y con prensa española, latina y francesa ganó el premio Fernando Lara en el año 2003. Zoé ya tenía un camino labrado y Planeta ya había publicado con anterioridad algunas de sus obras, por lo que ya era bastante conocida. Eso bastó para que ganara, obviamente, puesto que la calidad de la obra es pésima no, lo siguiente. Es una de las peores lecturas que he tenido la desgracia de leer a lo largo de mi vida.

Estos son los casos que me llevan a cuestionar la seriedad de estos premios, considerados los más «importantes» dentro del campo de la literatura a nivel nacional, pasando por encima del «Nacional» y del «Cervantes». Ante ello, no puedo evitar preguntarme por qué La sombra del viento de Zafón no ganó en el año 2001 el Fernando Lara y esta «cosa» que vengo a reseñar hoy lo pudo ganar tan solo dos años después. Con casos como este se demuestra −y confirma− que Planeta se está pudriendo poco a poco. El hecho de que hayan publicado After habla por sí mismo. En fin.

Lobas de mar nos cuenta una historia real: las de dos mujeres piratas del siglo XVIII, Anne Bonny y Mary Read. Ambas son parte importante dentro de la tradición y de la historia americana, pues fueron dos mujeres en un mundo de hombres que sembraron el pánico en las aguas del Caribe. Dos féminas que se travistieron para poder embarcarse y que fueron mejores espadachines que muchos varones. Sin duda, algo notorio. El aprecio que se tiene por ellas puede percibirse en la actualidad, pues existen diversas esculturas de las dos, además de versiones cinematográficas o seriales de televisión, amén de apariciones estelares en videojuegos como Assassin’s Cread. Esto, sin duda, atrajo a Zoé Valdés, que decidió escribir una novela sobre ambas, y en que maldito momento se le ocurrió.


Esbozo de Anne Bonny y Mary Read

Anne Bonny en la
serie Black Mails
La obra está plagada de errores por doquier. Al final de esta, ella expone un listado bibliográfico, como presumiendo de la dedicación empeñada y del estudio realizado. Sin embargo, me parecer increíble que precisamente una mujer latinoamericana cometa los errores que en la novela se aprecian. Para empezar, trata a Santo Domingo y a la Española como dos ubicaciones distintas cuando la primera es la capital de la segunda, o anticipar la existencia de Cienfuegos, para la que aún restaba casi un siglo. Luego destacan los anacronismos como, por ejemplo, la consideración de la Guayaba cuando esta fruta ni siquiera se conocía entonces. Y, en cuanto a los errores lingüísticos y sintácticos, hay mucho que decir. No dispongo del libro en cuestión para poder realizar una serie de citas que lo demuestren −tengo marcadas las páginas en una hoja, pero la novela, que saqué de la biblioteca, no se halla ya en mi disposición, por fortuna−. No obstante, recuerdo el pésimo uso de los signos de puntuación −lo que me lleva a inducir el motivo por el cual debió abandonar la carrera de filología− y una cantidad de cubanismos y de americanismos en general considerable. Si te vas a presentar a un premio literario español, procura emplear una vertiente neutra del idioma, común en ambas zonas, ya que sino esto desentona muchísimo.


Jack Rackman en Black Sails.
Por otra parte, la caracterización de los personajes deja mucho que desear. Las dos figuras femeninas y Jack Rackman son los protagonistas. Al principio, sus caminos transcurren por separado hasta que al final se cruzan y acaban componiendo un trío erótico con connotaciones eróticas heterosexuales y homosexuales. Pero el retrato de Zoé Valdés es pésimo. Puede que los homólogos reales de los personajes actuasen así, pero en la novela queda bastante ridículo. A pesar de la veracidad histórica con respecto al trío principal −Ann, Mary y Jack− y de otros de menor importancia, el retrato ofrecido por la autora provoca risa. Todos ellos son planos, sin ningún tipo de carisma −son exactamente iguales desde el principio hasta el final−, y sus acciones son poco definidas a pesar del trasfondo histórico −no meditan, se mueven por que sí, a veces sin esperar nada−. Incoherentes en sí mismos, realizan acciones poco probables para la época −y para con su biografía− resultando difícil la empatización con los tres y, por ende, con el resto.

En conclusión, Lobas de mar es una novela flojísima repleta de errores historiográficos, geográficos y lingüísticos por doquier con un argumento que roza lo absurdo, aproximándose a un mal folletín decimonónico al que no merece la pena acercarse. Es mejor invertir el tiempo en otras lecturas, pues este esperpento os hará estallar la cabeza.

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